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6 de octubre de 2011

Visita a la Radio Wiñay Jatha y taller de TIC's

En los primeros días que estuvimos en La Paz, Ana María Limachi (representante de AMARC Bolivia) nos contactó para que fuésemos a El Alto, a un barrio llamado “1º de mayo”, donde se encontraba una de las radios del Centro de Desarrollo Integral de la Mujer Aymara (CDIMA).




La odisea

Hasta ese momento, por venir de una ciudad grande como Buenos Aires, manejarnos por La Paz no había sido un problema mayor. Preguntando enseguida sabíamos que bus tomar y donde bajarnos. Pero ese día nuestra habilidad y nuestra tonada porteña nos jugó una mala pasada.

Tomamos una camioneta de esas pequeñas (que meten un montón de gente y van super rápido) para ir hasta El Alto. Ahí nos bajamos, caminamos unas cuadras y nos paramos en una esquina para tomar otra combi a 1º de Mayo, pero nadie nos sabía decir bien dónde se tomaba. Resulta que el carril estaba dividido en cuatro partes, donde desde cada uno de estos salían movilidades para lugares diferentes. Era un lío de gente y combis por todos lados. Preguntábamos y cada persona nos mandaba a un carril distinto. Cuando más o menos nos ubicamos en el cuarto carril había que esquivar autos y buses grandes de un lado y del otro para nos ser atropellados. Teníamos que esperar los buses en medio de la calle, con autos que nos pasaban a unos milímetros. Mientras hacíamos malabares para no morir en el intento...empezamos a parar las movilidades que decían “1º de Mayo”. Antes de subir, por las dudas y en medio del caos, le preguntábamos a la persona que va siempre colgada de la puerta gritando los destinos de la combi si nos llevaban allí. Pero todas nos decían que no iban. Una, otra, 5, 10, 20, 40 minutos ¡y nada! Seguíamos yendo de un lado para el otro. Unos nos decían acá, otros allá. Pensamos en desistir, llamar para avisar y volvernos. Porque entre el caos, los gritos, las movilidades, una marcha que pasaba cortando justo por ahí, no sabíamos qué hacer. 

Hasta que volvimos a parar otra combi con el cartel que indicaba que iba hasta allá, le volvimos a preguntar “¿nos deja en primero de mayo?” y mientras ya arrancaba nos dice “¿no, a marzo no?” Nos miramos desconcertados hasta que al segundo nos dimos cuenta qué pasaba y volvimos a preguntar pero esta vez diciendo “¿va hasta 1º de mallo?” “Sí sí suban!”. Corrimos, subimos, respiramos tranquilos y nos sentamos. Una maldita letra era la que nos estaba interfiriendo. La famosa Y (que los porteños pronunciamos “sh”) por la que hemos recibido varias cargadas a lo largo de estos meses. Igual cargadas con cariños. Pero realmente muchas veces ese letrita nos ha complicado para comunicarnos.

Llegamos

Cuando podemos tratamos de conocer el primer día la experiencia a nivel general, y luego, si es que no estaremos parando en la radio, ir otros días tranquilos con todo el equipo (siempre y cuando se pueda, sobretodo en las ciudades).  En este caso fue así. Fuimos ese día a conocer la radio “Wiñay Jatha”. Al llegar, presentarnos y comentar un poquito el proyecto, enseguida se entusiasmaron y nos llevaron a la cabina para hacernos una entrevista en el momento, sin conocernos mucho aún.

Como habíamos estado tanto tiempo esperando la movilidad en El Alto, habíamos llegado más tarde de lo previsto y pronto se hizo el mediodía. 



Al terminar la nota, nos invitan a almorzar. Así que en ese tiempo entre plato y plato, fuimos conociendo un poquito mejor el trabajo que hacía la institución y la radio y a varios de los que participaban.  

La radio y el CDIMA

Resumidamente el CDIMA, es una organización que trabaja con mujeres aymaras. Promueve su empoderamiento para el ejercicio de sus derechos, la reafirmación de su identidad cultural y generar propuestas de transformaciones en las estructuras sociales, políticas y económicas del país. En ese marco es que a la comunicación le dan un papel importante y por eso realizan distintas capacitaciones sobre este tema. 

El CDIMA tiene dos radios comunitarias. Una en un pueblo que se llama Comanche y la otra en 1º de Mayo. La que visitamos se llama Wiñay Jatha. Trabaja mucho en el tema de la interculturalidad y sobre la cuestión de género. La mayoría son micro-programas grabados, solo algunos son en vivo.



Propuesta

Durante el almuerzo nos comentan que el viernes siguiente (es decir faltaban dos días) justo iban a realizar un taller con las liderezas de distintas comunidades referido a las TIC's (Tecnologías de la Información y la Comunicación). Seguido a eso Sara, con quien más habíamos conversado, nos dice entusiasmada si no queríamos participar del taller, mostrando algunas cosas con las que trabajamos o aportando con algún conocimiento. Era todo un desafío. Faltaban muy pocos días y aun no habíamos armado talleres sobre esa temática. Pero decidimos aceptar el reto.


Así fue como a los dos días volvimos a ir para realizar el taller. Esta vez Sara nos esperó en El Alto para tomar el bus, así que el viaje no fue tan tedioso.

En acción

Finalmente todo salió mejor de lo que pensamos y la pasamos muy bien. Estuvimos contando un poco las distintas herramientas que ofrece las TIC's y las posibilidades que pueden brindar a proyectos como las radios comunitarias por ejemplo. Aprovechamos para experimentar más que hablar. Armamos distintas actividades, entonces por ejemplo nos conectamos a Internet y proyectamos con un data la pantalla. Entramos a la web de Radio FM del Monte, una de las radios que tiene el Movimiento Campesino de Santiago del Estero. Como ellos transmiten por Internet aprovechamos a escuchar en vivo lo que estaban pasando. Con esta primera experiencias las mujeres y hombres que participan se sorprendieron. Porque estaban escuchando las voces de argentinos que tienen historias muy parecidas a las de ellos. Pero lo mejor fue cuando hicimos la práctica de la tele-conferencia. Habíamos pensado que lo mejor era que lo prueben directamente.



Entonces temprano cuando llegamos, abrimos el skype a ver a quien encontrábamos conectado. Resulta que justo estaba Ani. Ella es una chica que conocimos en nuestro paso por Salta y de quien nos hicimos muy amigos. Era la persona justa porque ella es nutricionista especializada en la soberanía alimentaria y en la nutrición de los pueblos originarios del norte de Argentina. Realiza un trabajo social muy importante en las comunidades. Le propusimos si quería conectarse más tarde para la experiencia y como siempre aceptó contenta.

Así fue como a mitad del taller hicimos la conexión y Ani apareció saludándonos en la pantalla que habíamos colgado de la pared. Al principio nadie hablaba, todos miraban atentos. Hasta que de a poco, cuando preguntamos si alguien quería hacerle alguna pregunta, algunas se fueron animando. Se acercaban tímidamente a la compu y le preguntaban sobre distintas situaciones de la Argentina. Finalmente casi todas quería conversar unos minutos y casi que no podemos cortar la comunicación. 

Al final, uno de los coordinadores, les preguntó que les había parecido. Una de ellas entre risas comentó: “al principio me sentía loca, le hablaba a una pantalla y no entendía nada”. Fue una buena experiencia porque más allá de aprender sobre las TIC's, quedó hecho el contacto con Ani, y se dieron charlas muy interesantes.


Lo último que hicimos, propuesto por los coordinadores, fue irnos todos a un locutorio, para explicar cómo abrir una casilla de email y que cada una tuviera una.


Esta última experiencia la repetimos días después cuando volvimos a otro taller. Así fue que esa semana tuvimos la casilla llena de mails de las hermanas y hermanos (como los aymaras se dicen entre ellos) con mensajes muy emotivos y con muchas invitaciones para que vayamos a las comunidades. El último día no querían que nos vayamos. Nos llenaron de besos y abrazos. Realmente en poco tiempo habíamos formados lazos muy fuertes.

Para conocer sobre esta organización: http://cdimabolivia.org/

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